Autor: Carlos Vaimberg
Género: Ensayo, psicología y desarrollo personal
Carlos Vaimberg analiza nuestra tendencia a pensar demasiado, dar vueltas a los problemas y permitir que los juicios ajenos se instalen en nuestra cabeza como si pagaran alquiler.
A través de un lenguaje directo, provocador y cargado de comparaciones tan exageradas como certeras, el autor habla de la rumiación, el ego, la necesidad de aprobación y esa costumbre tan humana de convertir cualquier preocupación en una película de tres horas que solo se proyecta dentro de nuestro cerebro. Justo lo que me pasaba —o quizá todavía me pasa— a mí.
Me ha sorprendido su forma de decir las cosas. Es directo y, aunque no utiliza paños calientes, los templa un poco. Te sacude, sí, pero no para machacarte, sino para obligarte a mirar desde fuera algunos comportamientos que solemos justificar como reflexión, prudencia o análisis cuando, en realidad, solo estamos pensando demasiado. Y yo soy muy fan de eso.
También me ha gustado la progresión del texto, su ritmo y su estructura. Es una lectura rápida, atrevida y auténtica, aunque algunas de sus afirmaciones pueden no coincidir con todo el mundo. Otras, directamente, te dan una patada en los cojones del alma.
Al terminarlo, no sé si soy idiota o si simplemente estoy pensando demasiado. Lo que sí puedo afirmar es que es la primera vez que disfruto mientras alguien me llama idiota.
El autor nos invita a pelear con nuestro propio cerebro para evitar que termine ganándonos la partida, a cuestionar esos pensamientos que aceptamos como verdades, a dejar de alimentar problemas que solo existen dentro de nuestra cabeza y a impedir que las opiniones ajenas se instalen en ella sin pagar alquiler.
El mensaje que me queda es sencillo: pensar no siempre significa comprender, y darle más vueltas a algo no necesariamente nos acerca a una solución. A veces, lo único que conseguimos es marearnos nosotros solos.